
Bajo el nombre de Dyflin, los vikingos fundaron en el siglo IX el núcleo de lo que sería más tarde Dublín. Arrebatada a los vikingos por los caballeros anglo-normandos, Dublín se convirtió con el tiempo en una importante ciudad que acogió a ingleses, holandeses, judíos y hugonotes, quienes contribuyeron de forma importante al crecimiento de la ciudad. A finales del siglo XVII se comenzó a construir el nuevo Dublín cerca del mar y del río Liffey.
Tras el acta de Unión de 1801 la sede del Parlamento se trasladó a Westmister, pero a pesar de ello y de la gran hambruna de mediados del siglo XIX, la capital irlandesa siguió creciendo. En 1916 en las calles dublinesas se inició la sublevación contra el dominio británico que daría lugar en 1922 a la proclamación de Irlanda como estado independiente, para constituirse como república en 1947.
Fue la salvaje especulación urbanística de los años 60 y 70 la que acabó con buena parte de las construcciones arquitectónicas y los yacimientos arqueológicos. A pesar de ello, Dublín conserva aún buenos ejemplos de arquitectura medieval, victoriana y georgiana.
Uno de los edificios más emblemáticos de la capital irlandesa es el Trinity College, fundado por la reina Isabel I en 1591 sobre un monasterio previamente confiscado. En su interior se conservan un gran número de obras literarias, entre las que destaca el Libro de Kells una copia manuscrita de los evangelios realizada en el siglo IX.
Dublín se caracteriza, entre otras cosas, por tener un gran número de iglesias y nada menos que tres catedrales: La Catedral Iglesia de Cristo, la Pro Cathedral y San Patricio. La Catedral Iglesia de Cristo fue fundada en 1083 por el rey danés Sitric, y demolida y reconstruida por los normandos entre los siglos XII y XIII. Actualmente es el lugar de reunión de los irlandeses en las noches de año nuevo.
La Pro-Cathedral fue construida en el siglo XIX imitando a varios templos, como la iglesia parisina de San Felipe du Roule o el Theseum de Atenas. Pero la más simbólica de las tres catedrales es sin duda la dedicada al patrón de Irlanda, San Patricio. El primer arzobispo anglo-normando, John Comyn, la fundó en 1191, añadiéndose la torre en el siglo XIV y la aguja en el siglo XVIII. Fue en el siglo XIV cuando la catedral albergó la sede de la universidad, hasta que ésta fuera suprimida por el rey Enrique VIII. La catedral está vinculada al autor Jonathan Swift, quien desempeñó el cargo de deán entre los años 1713 y 1754, y cuyos restos mortales reposan en esta catedral.

MUY CHEVERE
ResponderEliminarhola wilson carotida te envia un especial saludo,me gusta vijar pero tambien creo que es un riesgo quien se aventura es quien quiere tener nuevas espectativas de vida buen blogs
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